Problemas que presenta la violencia para la escuela y para la sociedad.
Las distintas formas de violencia, que se producen en la institución tienen consecuencias sobre todas las personas que en ella conviven. Así:
la víctima produce miedo y rechazo donde los jóvenes sufre la violencia, pérdida de confianza en uno mismo y en los demás. Y otros problemas derivados de la situación a la que se ve sometido repetidamente: bajo rendimiento, baja autoestima, aislamiento, etc.
En las personas que no participan directamente de la violencia pero que conviven con ella sin hacer nada para evitarla puede producir parecidos efectos a los de la víctima aunque sufren menos daño.
En la institucional, la violencia reduce la calidad de vida de las personas, dificulta sus objetivos y aumentan los problemas y tensiones que le generaron, activando un proceso con consecuencias imprevisibles.
Medios con los que cuenta las instituciones para solucionarlos
La institución, cuenta principalmente con el apoyo de los profesores para todo tipo de problemas, pues pueden ser los primeros en detectar casos de agresión o recibir las quejas de un niño agredido. Por ello, deben comprender que la institución es un lugar que obliga a la convivencia de diferentes personalidades, y que los conflictos siempre estarán hay. Aunque seguramente la experiencia de los profesores será amplia, podemos recomendarles:
No castigar, etiquetar, rechazar ni apartar a los niños conflictivos, ya que estas actitudes, lejos de mejorar el comportamiento
Es recomendable conversar con el niño que ocasiona problemas y hacerse su amigo, para que encuentre mejor comunicación y confianza.
Siempre que detecte cambios de conducta en los alumnos, deben decirles a los padres, procurando que esta situación sea en privado y no durante las juntas, frente a otros jefes de familia.
Aunque no está en manos de los maestros modificar actitudes que se originan fuera de la institución ni podrán convertir al colegio en un territorio neutral, sí está dentro de sus posibilidades lograr acuerdos de todas las partes implicadas y mejorar los mecanismos reales de participación que fomenten la responsabilidad compartida.
es el grado del primer cuidador del niño ante conductas agresivas de éste. Si el cuidador suele ser permisivo y “tolerante” y no fija claramente los límites de aquello que se considera comportamiento agresivo con los compañeros, hermanos y adultos, es probable que el grado de agresividad del niño aumente.
Se puede resumir estos resultados diciendo que la escasez de amor y de cuidado y el exceso de “libertad” son condiciones que atribuyen poderosamente al desarrollo de un modelo de reacción agresiva
· Finalmente, el temperamento del niño también desempeña su función en el desarrollo de un modelo agresivo. Un niño de temperamento activo y “exaltado” es más propenso a volverse un joven agresivo que un niño de temperamento más normal o más tranquilo. El efecto de este factor es menor al de los dos mencionados anteriormente.
Se está hablando de tendencias, las más importantes. En casos individuales, otros factores podrían haber sido cruciales y el modelo causal quizá sea un tanto diferente. A pesar de ello, estos resultados, en combinación con otra investigación sobre las condiciones de la infancia, nos permiten la siguiente importante conclusión: el cariño y la dedicación de la persona o personas que crían al niño, unos límites bien definidos sobre las conductas que se permiten y las que no, y el uso de métodos educativos correctivos no físicos crean niños independientes y armoniosos.